La Ciudad Condal atrae cada año a millones de visitantes, pero el encanto de la comunidad va mucho más allá de sus grandes capitales. Por eso es necesario preguntarse qué ver en Cataluña fuera de Barcelona.

Apadrinar un destino como Cataluña te llevará a descubrir curiosos lugares inexplorados o que al menos quedan fuera del radar de muchos turistas, uno de los motivos que instan a profundizar en ellos.

Conoce Cataluña

Esta comunidad está muy marcada por tres grandes hitos geográficos: el litoral mediterráneo, los Pirineos y la Depresión Central que da lugar a valles interiores con el del Ebro como gran protagonista. Todo ello da lugar a rincones de mucho encanto y ofrece al visitante numerosas cosas que ver en Cataluña.

Barcelona

La provincia que acoge la capital autónoma tiene muchos más lugares por conocer que la propia Barcelona. Uno de esos rincones destacados es el castillo de Cardona, en la Comarca del Bages. Esta fortaleza de estilo románico y gótico se levanta sobre una colina desde la que se vislumbra todo el valle del Cardener. En el complejo destacan especialmente la torre de la Minyona, construida en el siglo XI, de la misma época que la iglesia de Sant Vicenç. En el interior del castillo se aloja un Parador de Turismo.

También en el Bages, entre esta comarca, la del Bajo Llobregat y Anoia, se sitúa el macizo de Montserrat, uno de los lugares más icónicos de la región. Para llegar a este lugar, una de las mejores opciones es subir al Montserrat Classic Express, un tren del siglo XIX restaurado para mantener el encanto de los trenes de época.

Anoia, una de las comarcas de Cataluña entre las que se despliega Montserrat, es un lugar inmejorable para pasar unos días de primavera, por la intensidad de sus prados de tonalidades verdes y amarillas, el trinar de los pájaros y los aromas de las flores.

Girona

La Costa Brava es una de esas cosas que ver en Cataluña si estás en la provincia de Girona, pero no podemos negar que todo esta área es de sobra conocida por muchos visitantes. En cambio, existen otras que conservan también mucho encanto, como la comarca de La Garrocha. Ahí se localiza, por ejemplo, el pueblo de Beget, que en realidad pertenece al municipio de Camprodón, en el Ripollès.

Beget es un pueblo pintoresco inundado de casas empedradas en las que parece que el tiempo se ha quedado parado por completo, mostrando postales de otra época. La paz que se respira en esta localidad es similar a la de la cercana Camprodon, un pueblo que da lugar a un precioso valle pirenaico en el que confluyen los ríos Ter y Ritort. El Puente Nuevo es uno de los lugares más fotografiados de este pueblo, que por cierto es el lugar de nacimiento del compositor Isaac Albéniz.

Tarragona

La provincia más al sur de Cataluña concentra igualmente muchas cosas que ver. El Delta del Ebro es uno de esos rincones imprescindibles porque supone una de las zonas húmedas más importantes de Europa Occidental. Este emplazamiento es único para la observación de pájaros y aves. Además, disfrutar de un buen arroz es un placer único en este territorio.

Si hablamos de pueblos tarraconenses con encanto, la lista es muy numerosa, pero nos quedamos con tres: Siurana, Montblanch y Miravet. Siurana está localizado en la comarca del Priorato. Es un lugar aislado que pasa por ser uno de los emplazamientos más bellos de la provincia por estar situado sobre un impactante peñón de roca caliza y, además, servir de escenario panorámico ante el embalse del mismo nombre.

Por su parte, Montblanch se localiza en la Cuenca de Barberá. El núcleo urbano del municipio está declarado como Conjunto Monumental y Artístico y protegido por murallas que se mantienen perfectamente conservadas con torres de bella factura.

Miravet, en la Ribera del Ebro, es una localidad bellísima en pleno curso del río más importante de la provincia. Sus casas de colores protagonizan un sinfín de fotografías y algunas de sus calles suben hasta una fortaleza musulmana de la Edad Media desde la que se divisa todo el municipio.

Lleida

En Lleida tampoco faltan rincones espectaculares, y muchos de ellos se concentran en las comarcas pirenaicas. Por algunas de ellas se extiende el Parque Nacional de Aigüestortes y Lago de San Mauricio, el único presente en la comunidad autónoma. En este espacio, la estampa con más encanto es la que conforman el Lago de San Mauricio con la montaña de los Encantados al fondo.

También en el ámbito pirenaico, aunque más al este, se sitúa el Pedraforca, una de las montañas más emblemáticas de la comunidad. Este es uno de los sitios que ver en Cataluña y que no todo el mundo apunta en su agenda. Lo curioso de este monte es que está situado totalmente aislado de accidentes geográficos similares, y presenta una figura muy curiosa con forma de horca en la que aparecen dos picos separados por un gran collado.

Por último, sin alejarnos del área pirenaica, Boí es un pueblo pintoresco y muy llamativo situado en el valle del mismo nombre que ofrece una única puerta de entrada al núcleo urbano. El municipio destaca por sus viviendas de piedra gris y negra especialmente adaptadas al duro frío de la montaña.

Si apadrinas Cataluña, apadrinas una comunidad que ofrece un sinfín de espacios de una belleza incomparable y que, muchas veces, quedan fuera de la agenda del turista medio. Atrévete a conocerlos.

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